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domingo, 31 de enero de 2010

Maricones todos

Vigilando hoy en el museo, voy siguiendo a distancia a una pareja mayor. Ella, maravillada ante tanta grandiosidad de la época romana le pregunta al marido:

- ¿Como pudieron caer los romanos, con la de cosas que podían hacer?

A lo que él contesta:

- El poder corrompe. Se pasaban el día en bacanales, borracheras, se volvieron todos homosexuales...

Ante la última razón no puedo evitarlo y pego un respingo. El señor me mira fijamente y sigue con su teoría homofoba derribaimperios.

- Todos maricones, hasta el gato era maricón, no hacían más que darse porculo los unos a los otros...

Y satisfecho ante la lógica aplastante que expone, y algo irritado porque yo no entro al trapo, sale del museo explayándose sobre lo mala que es la homosexualidad para la estabilidad de los imperios.

Me sorprende la insistencia que le ponía al asunto. Creo firmemente que hablamos e insistimos en los temas que realmente nos afectan o interesan y, a no ser que este señor posea un imperio en secreto, va a ser que el aspecto derribaimperios le va un poquitín, ¿no? A lo mejor tenía intención de hacer una caídita de Roma con alguien que no fuera su venerable mujer, váyase usted a saber.

jueves, 4 de junio de 2009

El trabajo

Ando un poco estresada con lo de trabajar con horario partido. Antes de irme me dejo la cama hecha y poca cosa más, me largo a las 9.30, vuelvo a las 13.30, me hago la comida, tiendo una lavadora (si es que había hecho alguna, recojo un poco la casa, friego los platos, de nuevo a trabajar a las 16.00 hasta las 20.00. Un estrés, vamos.

Lo único bueno que tiene es que solo trabajas si viene gente. Así que como apenas viene gente, mi ocupación principal es: leer el periódico, leer libros, hacer punto de cruz para mi sobrino no nato, escuchar música, ver películas y series (bendito Ipod, la mejor compra que he hecho en siglos...)...

Que aunque los horarios sean un poco estresantes... la verdad es que no me puedo quejar. ¡Como me gusta trabajar en verano!



Vale, vale, no soy funcionaria... ¡pero me estoy pegando una vida como si lo fuera!

lunes, 16 de marzo de 2009

Yo la mato

Este fin de semana me tocó currar con Ágata en un museo de otra ciudad. Llevamos así varias semanas, así que generalmente cogemos el coche de Marc y nos plantamos allí con unas llaves que me dieron para poder abrir. Este Sábado cambiaron algunas cosas: el coche se lo llevaba Marc y las llaves las traía Ágata.

Nos encontramos en la estación un poquito antes para poder sacar los billetes de tren. Pero Ágata me dijo aquello de "total, si es una parada y no pasa nunca el revisor". Así que viendo que el tren ya casi llegaba nos fuimos para el andén. Cuando el tren ya entraba en la via se me ocurre decirle "esta mañana me he llevado un susto porque pensaba que me dejaba las llaves" y veo que se pone blanca "Mierda, las llaves". Salió corriendo a su casa mientras yo me montaba en el tren mascullando "yo la mato, yo la mato". La cara de los que se montaban detrás de mi no tenía precio XD

Cuando ya estaba sentada llamé a la jefa para intentar conseguir otras llaves. "Yo que sé... prueba a llamar a la mujer de la limpieza". Y justo cuando cuelgo, veo que se abre la puerta del vagón y.... ¡sí, señores, el revisor! Me sacó el billete de tren sin preguntar mucho aunque quizás el hecho de que mascullara amenazas de muerte contra una persona invisible lo amedrentó un poco.

La señora de la limpieza no cogía el teléfono, así que la jefa dijo que Ágata cogiera un taxi y que yo estuviera en la puerta del museo para dar la cara. Ningún problema, no solía venir nadie a primera hora, a no ser que viniera algún grupo. Llegué a las 9.45, en teoria abríamos a las 10. A las 9.55 apareció un bus de jubilados ingleses, puntuales como **********... Y de nuevo mi vena asesina a flote, ya ni respiraba entre palabras "yolamatoyolamato"

Al decirle al guia que la chica de las llaves llegaba tarde, sonrie amablemente, reune al grupo y en un perfectamente audible inglés dice que aunque el tiempo de la excursión era impecablemente puntual el museo tardaría diez minutos en abrir. Pasé por alto e ignoré un comentario que hizo un abuelo pensando que no debía entenderle "¿A quién le extraña? Es el horario español...". Preferí pasar por empanada a dedicarme a contestar...

Ágata apareció 20 minutos después entre aplausos de jubilados ingleses con el taxista con cara de alucinado al lado. "¿No tienen nada más que hacer los abueletes?"

Al final, los guiris pudieron visitar el museo, cumplieron su horario con algo de retraso (aunque también influyó que todos, absolutamente todos, decidieran ir al lavabo después... puñetera incontinencia...). No pasó gran cosa más durante el día y conseguí quitarme la cantínela contra su vida un par de horas después.

Pero, en serio.... algún día de esto la mato...

viernes, 28 de noviembre de 2008

El otro día, en el museo grande, Sandra, una compañera que conozco desde hace ya un par de años, me llevó emocionada a ver parte de la exposición que hay en estos momentos. En concreto, el esqueleto de una mujer embarazada (daba una cosica ver el feto, las costillitas...). Al grito de "he encontrado una novia para Manolitus" me enseñó emocionada el descubrimiento.

Manolitus es un esqueleto que había en el museo en el que trabajaba este verano. Como me pasaba la mayor parte del tiempo sola, daba muy mal rollo tener semejante trasto por ahí, así que al final le bauticé como Manolitus, para que no me diera tanto yuyu.

Otra compañera del museo nos pregunta extrañada que quien era Manolitus. "El esqueleto del otro museo".

"¿Manolitus? Pero si es una mujer..."
"No jodas... vaya un chasco"

Conclusión a la que llegó Sandra: "amor lesbiano... ¡que bien!"

Es mi ídola...

jueves, 20 de noviembre de 2008

El ratoncito Perez

El Sábado pasado me tocaba currar en el museo chiquito del que os hable en otros posts. Con la diferencia de que esta vez no estaba sola, ya que se hacía una actividad y tenían que venir los guias. Necesitaban unas réplicas de huesos para la misma, pero estos aún no habían llegado así que utilizaron los originales: dos cráneos y tres fémures (¿fémures? si alguien sabe si este es el plural que me lo diga, porque ahora mismo no tengo ni idea).

Dos cráneos de verdad, con sus junturas y todo, sus dientes, sus órbitas oculares con el agujerito para que pase el nervio óptico. Pero sin carne alguna, por lo tanto también sin encías... y, obviamente, al final acabaron todos los dientes rodando por el suelo. ¿Alguien se imagina lo escabroso que es encontrarte un diente de un muerto rodando bajo la silla del escritorio? ¿O lo extraño que es intentar recolocar los dientes en su sitio como si fuera un puzzle 3D?

Pues a pesar de todo esto, lo primero que se me pasó por la cabeza, al ver el cráneo mellado fue: "Cuñaooooooo..."

Cuanto daño ha hecho la tele...