Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de febrero de 2011

Pareja de bebés... ¡me lo juego todo!

En dos días han nacido dos niños en mi círculo próximo.

1-. Oriol, mi sobrino/ahijado.

Hace un mes...
MARC: Nena, el día 2 me voy de viaje de empresa a Alemania. Vuelvo el día 3 por la noche.
EVA: Ammm, que bien... ¿cuando sale de cuentas la cuñada?
MARC: Para la semana siguiente.

Hace una semana...
MARC: Pues al final le han programado la cesárea para el día 4.
EVA: Genial, así no te la perderás. Ya habrás vuelto.

Ayer por la noche...

CUÑADO: Eva, al final nos han programado la cesárea para mañana por la mañana. ¿Puedes avisar a Marc?

Ley de Murphy. Marc en Alemania, sin cobertura y sin saber que ya es tito. Le va a dar un ataque...

2-. Magí, el hijo de una amiga. Ha tenido un embarazo complicado, con diabetes gestacional. Además se le ha complicado con piedras en la vesícula, tensión alta, plaquetas bajas... Al final, después de una semana hospitalizada, ayer decidieron sacarle al crío con apenas ocho meses de gestación. Madre y niño se están recuperando, pero todo parece indicar que todo saldrá bien.

Vaya unos días intensos...

lunes, 6 de julio de 2009

Con un par

Como vivimos en una ciudad (aunque a veces parece más un pueblo) te encuentras a veces en situaciones peligrosas. Según que barrios mejor no pisarlos, yonkis pidiendo en los semáforos, chorizos del tres al cuarto (de estos he tratado bastante cuando trabajaba en el Bocatta...). Sin embargo, en los cinco años que llevo viviendo aquí no he tenido sensación de peligro en ningún momento. La cosa cambía cuando los que opinan son los que se han críado aquí: todos habían sido atracados. Marc a los catorce años: nos encontramos a su chorizo en la estación el otro día y se puso como una moto.

Uno de los amigos, David, contaba que un día le seguía un tipo. Se iba poniendo cada vez más nervioso, hasta que el tipo en cuestión le toco el hombro. Se giró, le pegó una torta que lo tiró al suelo y salió corriendo. Con un par.

Una noche David salió con otro amigo, Cesc, a tomar una copa. Cuando salieron del bar se les acercaron dos crios, exigiendo que les enseñaran las carteras. Cesc se confió, pensando que iba a asistir a una paliza monumental, como David ya había demostrado antes que era capaz de dar. Así que cuando vió que David se sacaba la cartera, les daba el móvil y juraba una y otra vez que no tenía nada más no se lo podía creer. Acabaron atracados, con cara de tontos y con la coletilla de "que par de pringaos" de regalo.

Claro, los precedentes no se correspondían con lo que había pasado. La posible explicación llegó tiempo más tarde. Hablando con otro amigo más, explicaba una historia extraña que le había pasado coincidiendo en el tiempo con la historia del atracador abofeteado. Volviendo un día de fiesta, necesitaba saber que hora era. La única persona que había en la calle estaba unos metros delante, así que aceleró el paso para alcanzarlo. Como el tipo no parecía detenerse, le puso la mano en el hombro y antes de que pudiera saber que pasaba, el otro se giró, le dio un bofetón que lo tiró al suelo y salió corriendo.

Cuando digo que Tarragona es un pueblo...

domingo, 7 de junio de 2009

El coma

Un amigo tuvo un accidente laboral hace un par de años. Se cayó de una altura de diez metros y se dio un golpe muy fuerte en la cabeza. Por suerte no se mató, lo cual fue un milagro, pero le tuvieron que inducir un coma para minimizar los daños mientras determinaban el alcance de las lesiones. Siempre me he preguntado si estar en coma es como... como estar en pause, como cuando te duermen para operarte y cuando te despiertas, un par de horas después, te sientes como si acabaras de cerrar los ojos. Si esto fuera cierto, tendría sentido pensar que segundos antes de caerse estuviera pensando en otro amigo común ya que recién se despertó sus primeras palabras fueron "¡Qué cabrón el Eloi, qué vida se pega!".

La mente es muy rara... en demasiadas ocasiones (¿o somos nosotros los raros?)