Como decía ayer...
Tengo un problema grave con el verano: al tener menos tiempo para hacer mis cosas (mis periodos estivales no equivalen a vacaciones, como la mayoría de la humanidad)suelo dejar el blog muy desatendido. Y me cuesta mucho recuperar el ritmo, así que lo intento. Prometo, sin embargo, hacer un post de despedida en cada periodo estival. Así nadie se llevará sustos.
Como ha pasado bastante tiempo, haré un resumen rápido: todo va bien. Ea. Ahora ya me puedo explayar en lo que quiera.
1. Novela victoriana romántica. Especialmente Jane Austen. Especialmente Orgullo y Prejuicio. Especialmente Mr. Darcy. Yum
2. Amueblar un piso por partes. Decidimos acabar la habitación de matrimonio, dado que solo queda comprar un cabezal y unas mesitas. De momento está en pause, algo relacionado con paredes de cartón malo y puertas correderas. No os compréis un piso. Para la calidad que tienen, compraos una nevera. El cartón es mejor y, en según que casos, hasta más espacioso. Ahora vamos a por el comedor, hasta que tengamos alguna iluminación respecto al dormitorio. Eso sí, solo nos gusta el estilo colonial y especialmente el de Banak importa. Y eso cuesta un pico. Poco a poco y haciendo que Marc respire como una parturienta.
3. Relacionado con el dos: voy a formar un grupo de Facebook para cagarme en las revistas de muebles. Mi piso no es pequeño. Tampoco es grande. Son 90 metros cuadrados repartidos en dos plantas. Un comedor de 24 metros cuadrados. ¿Alguien me puede explicar que clase de personas compran estas revistas? ¿Todos ellos tienen mansiones en medio de un jardín tropical? ¿Por qué leches las editoriales se empeñan en acomplejarnos desde las revistas que publican, bien sea con modelos photoshopeadas o con mansiones? Y, duda existencial, si tuvieras tanto dinero como para comprarte una casa así, ¿no pagarías a alguien para que te amueblara la casa? ¿Qué necesidad tienes de comprar una revistilla para coger ideas? Si yo tuviera tanta pasta, hasta cagarían por mí. He dicho.
4. Ayer fue nuestro aniversario. Tres años casados, casi siete años juntos. Casi seis años viviendo juntos. Le pregunto que es lo mejor de estos años:
"Todo. Nos hemos casado, nos hemos comprado un piso, nos han salido las cosas bien, estamos bien juntos..."
¿Y lo peor?
"Que discutimos. Mucho. Y que las discusiones son muy fuertes"
Sí, definitivamente eso es lo peor. Que tenemos los dos demasiado carácter.
Lo mejor es que se me han pasado los años volando, señal de que no debo estar mal.
Y hasta aquí lo que da de sí este post. No volverán a pasar cuatro meses hasta que vuelva a publicar, lo prometo.
Quizás solo tres meses y medio...
jueves, 7 de octubre de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
1. El otro día estaba hablando con una amiga por teléfono. Estaba en la piscina con otra amiga, las llamaremos I y N. Me puso en manos libres y comenzamos a hablar las tres. "¿Te vendrás a cenar mañana, I?" "No puedo, que tengo reunión de vecinos". "Ah, ¿y tú, N?". Atención a la respuesta.
"¡Vale! Le pediré tu teléfono a I (ein, pero si N tiene mi teléfono) y cogeré el coche (N no tiene carné de conducir, me pasaré por tu casa cuando acabé de trabajar, a partir de las nueve (N trabaja en un restaurante así que lo más pronto que puede quedar es de madrugada)"
¿A quién leches invité?
2. Ayer fui con las chicas a ver "Eclipse". No sé porque, pero no me gustó tanto, salí un poco decepcionada. ¿Será culpa del agregado testosterónico del marido de una de ellas? No puedes gritar igual cuando sale el lobito sin camiseta si al lado tienes a un tio que conoces y ¡no sufre amnesia!
3. Me aburro soberanamente en el trabajo de verano. A veces se pasan a verme los amigos pero la mayor parte del tiempo estoy sola (sola solita sola) y comienza a ser preocupante. Si secuestras a los turistas para que te den chachara es señal de que pasas demasiado tiempo sola. La siguiente fase es comenzar a hablarle al esqueleto de la exposición -_-
"¡Vale! Le pediré tu teléfono a I (ein, pero si N tiene mi teléfono) y cogeré el coche (N no tiene carné de conducir, me pasaré por tu casa cuando acabé de trabajar, a partir de las nueve (N trabaja en un restaurante así que lo más pronto que puede quedar es de madrugada)"
¿A quién leches invité?
2. Ayer fui con las chicas a ver "Eclipse". No sé porque, pero no me gustó tanto, salí un poco decepcionada. ¿Será culpa del agregado testosterónico del marido de una de ellas? No puedes gritar igual cuando sale el lobito sin camiseta si al lado tienes a un tio que conoces y ¡no sufre amnesia!
3. Me aburro soberanamente en el trabajo de verano. A veces se pasan a verme los amigos pero la mayor parte del tiempo estoy sola (sola solita sola) y comienza a ser preocupante. Si secuestras a los turistas para que te den chachara es señal de que pasas demasiado tiempo sola. La siguiente fase es comenzar a hablarle al esqueleto de la exposición -_-
lunes, 21 de junio de 2010
Mi nudo está mutando... se está volviendo de color rosa chicle, doble lazada y cada vez más parecido a una soga.
Definitivamente tengo demasiado tiempo para pensar...
Definitivamente tengo demasiado tiempo para pensar...
domingo, 6 de junio de 2010
El abrechakras
Primer día de piscina después de un año. Estoy contenta porque he hecho 30 piscinas (ole, ole) pero siempre tengo la sensación de que lo raro me persigue.
Cuando estaba más o menos por la mitad de lo que quería hacer, entra un hombre con greñas, barba, un bañador que tenía pinta de calzoncillo reciclado y una especie de media por gorro. Para ser sinceros tenía pinta de mendigo, pero cuando se ha metido en el agua se me ha quitado esa idea. Se ha puesto a nadar en plan Phelps, dando volteretas al final de cada serie como todo un profesional. Acojonada me he quedado, yo que tengo que descansar cada dos piscinas porque todavia no sé controlar la respiración.
Cuando ya había acabado las piscinas que tenía pensado hacer, me paro y coincidía que tenía al nadador-profesional-sin-dinero-para-un-peluquero al lado.
- Qué reloj más chulo – dice mientras me coge la muñeca y se lo acerca.
Acento argentino, muy argentino. Y como buen argentino se ha puesto a regalarme la oreja: que él se dedicaba a nadar en el mar y que creía que yo lo hacía muy bien, que si quería ir a nadar con él. La pregunta es como se ha dado cuenta de mi grandísima habilidad en la natación, ignorada injustamente por la selección española: ¿cuándo casi me ahogo y he tenido que parar para no tragarme media piscina? ¿Cuándo me ha dado un tirón? ¿Cuándo le he dado sin querer un golpe a la chica que compartía carril conmigo?
- Es que yo me dedico a correr, y nadar, y abro chakras y hago sesiones de relajación. A ver, nena – dice mientras me coge la mano de nuevo - ¿Qué signo eres?
- Sagitario ^_^U
- Ah, un signo de fuego… - comienza a seguirme las lineas de la mano con un dedo - ¿Qué enfermedad tuviste?
- Ein
- Sí, sí, una enfermedad has tenido, porque te lo veo aquí…
- ¿Perdona? O_O
Y me sigue hablando de los chakras y las vidas anteriores, de sus multiples deportes y de que me iba a abrir los chakras tocándome en ciertos sitios “aunque te toque donde te toque no tiene sentido sexual”.
Uou.
Después de diez minutos sin querer ser borde, se me hacía tarde para ir a trabajar así que me he despedido y he salido a hacer la última piscina con las gafas aún en la mano. Como no veía nada, porque iba con los ojos cerrados, he comenzado a desviarme y a darme golpes con las boyas, así que probablemente debe haber llegado a tres posibles conclusiones: que soy la inútil perfecta para cumplir su sueño de ahogar a alguien en el mar; que me ha descentrado tanto que iba como borracha; o que me ha abierto los chakras de solo un lado e iba como escorada.
En serio, ¿por qué me pasan siempre cosas extrañas?
Cuando estaba más o menos por la mitad de lo que quería hacer, entra un hombre con greñas, barba, un bañador que tenía pinta de calzoncillo reciclado y una especie de media por gorro. Para ser sinceros tenía pinta de mendigo, pero cuando se ha metido en el agua se me ha quitado esa idea. Se ha puesto a nadar en plan Phelps, dando volteretas al final de cada serie como todo un profesional. Acojonada me he quedado, yo que tengo que descansar cada dos piscinas porque todavia no sé controlar la respiración.
Cuando ya había acabado las piscinas que tenía pensado hacer, me paro y coincidía que tenía al nadador-profesional-sin-dinero-para-un-peluquero al lado.
- Qué reloj más chulo – dice mientras me coge la muñeca y se lo acerca.
Acento argentino, muy argentino. Y como buen argentino se ha puesto a regalarme la oreja: que él se dedicaba a nadar en el mar y que creía que yo lo hacía muy bien, que si quería ir a nadar con él. La pregunta es como se ha dado cuenta de mi grandísima habilidad en la natación, ignorada injustamente por la selección española: ¿cuándo casi me ahogo y he tenido que parar para no tragarme media piscina? ¿Cuándo me ha dado un tirón? ¿Cuándo le he dado sin querer un golpe a la chica que compartía carril conmigo?
- Es que yo me dedico a correr, y nadar, y abro chakras y hago sesiones de relajación. A ver, nena – dice mientras me coge la mano de nuevo - ¿Qué signo eres?
- Sagitario ^_^U
- Ah, un signo de fuego… - comienza a seguirme las lineas de la mano con un dedo - ¿Qué enfermedad tuviste?
- Ein
- Sí, sí, una enfermedad has tenido, porque te lo veo aquí…
- ¿Perdona? O_O
Y me sigue hablando de los chakras y las vidas anteriores, de sus multiples deportes y de que me iba a abrir los chakras tocándome en ciertos sitios “aunque te toque donde te toque no tiene sentido sexual”.
Uou.
Después de diez minutos sin querer ser borde, se me hacía tarde para ir a trabajar así que me he despedido y he salido a hacer la última piscina con las gafas aún en la mano. Como no veía nada, porque iba con los ojos cerrados, he comenzado a desviarme y a darme golpes con las boyas, así que probablemente debe haber llegado a tres posibles conclusiones: que soy la inútil perfecta para cumplir su sueño de ahogar a alguien en el mar; que me ha descentrado tanto que iba como borracha; o que me ha abierto los chakras de solo un lado e iba como escorada.
En serio, ¿por qué me pasan siempre cosas extrañas?
jueves, 3 de junio de 2010
Los nudos
A veces deseas mucho algo o a alguien. Mucho, como cuando eras una niña y te daba una pataleta porque no te compraban tal o cual muñeco. ¡Yo lo quiero! ¡Lo quiero, y me da igual que no se pueda tener todo! ¡Que no lo tengan todo los demás!
Se pueden dar dos opciones en este caso. O bien entras en razón, maduras y te olvidas del asunto. O sigues obcecada, la cosa se enquista y se va internando en ti, convirtiéndose en un nudo sin resolver. A veces son nudos sin importancia. Nudos que el tiempo deshace por olvido. Otros se convierten en marañas que hacen trampas dentro de ti y acaban condicionando todos tus pensamientos porque, cuando te mueves, tiras de los hilos y la sensación de que el corazón te quiere saltar del pecho te recuerda que tienes aquello sin resolver.
A pesar de ser una insatisfacción, me invade una certeza: yo lo quiero, lo quiero y lo quiero. El tiempo intenta deshacer el nudo pero me resisto y lo vuelvo a enmarañar yo misma. Lo amaso, lo acaricio, le pongo nuevas caras, le doy nuevos sentidos, pero siempre es el nudo original, el de siempre, el que tira de mí. Y a veces, cuando creo que ya no está, ¡ay!, es entonces cuando da un tironcito que vuelve a rearmarlo todo y se convierte en el centro de nuevo.
Mi nudo tira de mí estos días como hacía años que no tiraba y en el fondo me encanta. Así que, cuando tengo los brazos hundidos hasta los codos para asegurarme de enredarlo de nuevo, lo hago a conciencia porque, tras tantos años juntos, si llegara a deshacerlo me sentiría vacía.
Se pueden dar dos opciones en este caso. O bien entras en razón, maduras y te olvidas del asunto. O sigues obcecada, la cosa se enquista y se va internando en ti, convirtiéndose en un nudo sin resolver. A veces son nudos sin importancia. Nudos que el tiempo deshace por olvido. Otros se convierten en marañas que hacen trampas dentro de ti y acaban condicionando todos tus pensamientos porque, cuando te mueves, tiras de los hilos y la sensación de que el corazón te quiere saltar del pecho te recuerda que tienes aquello sin resolver.
A pesar de ser una insatisfacción, me invade una certeza: yo lo quiero, lo quiero y lo quiero. El tiempo intenta deshacer el nudo pero me resisto y lo vuelvo a enmarañar yo misma. Lo amaso, lo acaricio, le pongo nuevas caras, le doy nuevos sentidos, pero siempre es el nudo original, el de siempre, el que tira de mí. Y a veces, cuando creo que ya no está, ¡ay!, es entonces cuando da un tironcito que vuelve a rearmarlo todo y se convierte en el centro de nuevo.
Mi nudo tira de mí estos días como hacía años que no tiraba y en el fondo me encanta. Así que, cuando tengo los brazos hundidos hasta los codos para asegurarme de enredarlo de nuevo, lo hago a conciencia porque, tras tantos años juntos, si llegara a deshacerlo me sentiría vacía.
jueves, 27 de mayo de 2010
¡He vuelto!
1. Ya estamos viviendo en el piso nuevo, con Internet y todo. Estamos muy contentos, aunque el piso acumula tensiones entre los dos ya que discutimos más últimamente. Supongo que debe ser normal, pero cada vez que hay un pequeño problema (una marca en una puerta, una marca en una baldosa, que los enchufes no estén donde los necesitamos...) Marc se pone de color lila y comienza a pedir explicaciones sobre lo humano y lo divino a quien tiene más cerca. Y como en este caso soy yo, me evado mientras el intenta echarme la culpa del desperfecto en cuestión ("es que yo esto no lo he hecho porque siempre voy con cuidado" traducción: "si yo no lo he hecho, solo quedáis tú o el gato, y el gato me cae bien, así que..."). Eso sí, el cambio ha sido a mejor en cuanto al piso. Algo es algo.
2. Estamos a dieta. Bueno, en realidad lo que hemos hecho es regular comidas, que si no sabías que tenias que comer te hacías un bocata y tan contenta. Y eso se nota, que llevábamos un camino de no pasar por las puertas, cagontó. De momento, despacito y buena letra, pero estoy contenta porque ya he bajado una talla. ¡Olé, olé!
3. Último gran momento del gato. Un día estábamos cenando tan tranquilos cuando le vemos pasar corriendo con dos metros de lana colgando del culo. El genio se había comido un ovillo de lana enterito y ahora le atravesaba todo el intestino hasta la boca, pasando por el estómago. Fueron un par de días duros porque el veterinario nos dijo que era probable que se muriera, ya que si no podía echarlo naturalmente, el intestino se contrae al notar que hay algo que no acaba de salir. Finalmente vomitó parte y cagó la otra parte y se quedó todo en un susto. Pero la verdad es que el gato de las narices nos hace sufrir como cabrones. Es como si pensara "Llevan mucho tiempo tranquilos... ¿y si me como lana/un cargador/la silla de IKEA/las plantas y les animo un poquito?". Algún día haré estofado de gato. Necro con reducción de Pedro Ximenes y virutas de foie. Dicen que el gato se parece al conejo, que apenas tiene grasa. Genial para la dieta.
4. Por Sant Jordi, Marc me regaló "Cometas en el cielo". Os lo recomiendo muy mucho, es una historia preciosa sobre la amistad, la culpa y la redención. Hacía mucho tiempo que no lloraba así con un libro. Aunque, cuando se lo comenté ayer a Marc, afirmó que no hacía tanto. "Lloraste cuando murió Dumbledore y de eso no hace tanto". Tengo que decir en mi defensa que no recuerdo haber llorado por este tema en concreto... y que Dumbledore era el mejor personaje de Harry Potter, leches. La cuestión es llevarme la contraria...
2. Estamos a dieta. Bueno, en realidad lo que hemos hecho es regular comidas, que si no sabías que tenias que comer te hacías un bocata y tan contenta. Y eso se nota, que llevábamos un camino de no pasar por las puertas, cagontó. De momento, despacito y buena letra, pero estoy contenta porque ya he bajado una talla. ¡Olé, olé!
3. Último gran momento del gato. Un día estábamos cenando tan tranquilos cuando le vemos pasar corriendo con dos metros de lana colgando del culo. El genio se había comido un ovillo de lana enterito y ahora le atravesaba todo el intestino hasta la boca, pasando por el estómago. Fueron un par de días duros porque el veterinario nos dijo que era probable que se muriera, ya que si no podía echarlo naturalmente, el intestino se contrae al notar que hay algo que no acaba de salir. Finalmente vomitó parte y cagó la otra parte y se quedó todo en un susto. Pero la verdad es que el gato de las narices nos hace sufrir como cabrones. Es como si pensara "Llevan mucho tiempo tranquilos... ¿y si me como lana/un cargador/la silla de IKEA/las plantas y les animo un poquito?". Algún día haré estofado de gato. Necro con reducción de Pedro Ximenes y virutas de foie. Dicen que el gato se parece al conejo, que apenas tiene grasa. Genial para la dieta.
4. Por Sant Jordi, Marc me regaló "Cometas en el cielo". Os lo recomiendo muy mucho, es una historia preciosa sobre la amistad, la culpa y la redención. Hacía mucho tiempo que no lloraba así con un libro. Aunque, cuando se lo comenté ayer a Marc, afirmó que no hacía tanto. "Lloraste cuando murió Dumbledore y de eso no hace tanto". Tengo que decir en mi defensa que no recuerdo haber llorado por este tema en concreto... y que Dumbledore era el mejor personaje de Harry Potter, leches. La cuestión es llevarme la contraria...
martes, 2 de marzo de 2010
Mudanzas
Finalmente el 12 de Marzo es el día D. Iremos a firmar las escrituras del piso y nos harán entrega de las llaves. Esto es dentro de 10 días, es decir el próximo Viernes.
Dentro de lo que cabe estoy tranquila. Vamos mirando muebles de IKEA, empaquetando lo que podemos, mirando las altas y bajas correspondientes a cada piso, hablando con el banco, tomando medidas... La verdad es que como lo llevamos gestionando todo desde hace un par de meses, no se nos está haciendo tan cuesta arriba. Un paso tras otro y además tres semanas de mudanzas antes de tener que dejar el piso de alquiler, así que todo tendría que ir bien y en plazo.
Estamos mirando muebles de comedor, ya que los que tenemos ni siquiera los escogimos nosotros si no que nos los dieron y, aunque no están mal, no son los que nosotros hubiéramos escogido. Así que el otro día nos plantamos en una tienda cutresalchichera para que nos hicieran un presupuesto, más que nada para hacernos una idea de lo que podíamos esperar. Lo mejor de la visita: la mujer que nos atendió. Incontinencia verbal mezclada con tono "vivo en los países de yupi" más loca de los gatos. Que yo tengo gato, pero esta mujer... Perlitas que nos dejó:
"Mi Harry (uno de los gatos) está muy gordo, 9 kilos que pesa. Pues el veterinario lo puso a dieta y el primer día de la nueva comida, Harry me miró mal, pero al segundo ¡me atacó! así que le puse la comida de siempre y le dije "así revientes". En cambio, su hermano, el Potter, era un angelito" (nótese el ingenio a la hora de bautizar a sus amigos felinos, tan solo por los nombres me cayó bien)
"Cuando cogí a mi Harry era muy pequeñito y un día le puse mucha comida, me descuidé. Pues se lo zampó todo y cuando volví a casa lo encontré todo despanzurrado y como una alfombra, que ni moverse podía, con toda la barriga hinchada. Y mi padre, que es cordobés, me salta "uy, ese bisho no paza de hoy" Marc comienza a reírse en plan bestia, a carcajada limpia. Y yo casi puedo jurar que tras la máscara de dulzura espeluznante que mantenía la tía estaba localizando mentalmente el cuchillo de carnicero. Brrrrrrr.
"Mis muebles son blancos pero todos de la marca Kelme por culpa de lo guarros que son mis gatos"
"Dos metros cuarenta de armario no es muy alto, además vosotros seguro que llegáis. En cambio, mi amiga Eva, que es muy enana, no llega a ningún sitio, así que le regalé un taburete para que llegara a los muebles. Y la tía me dice "que cabrona que eres" pero es que yo los regalos los hago útiles y eso le hacía falta"
Bonus track: para demostrarnos sus dotes matemáticas... "Metro sesenta más cuarenta centímetros... dos metros diez" ¿Lo cualo? "Querrás decir dos metros, ¿no?" "Ammm... espera" Coge de nuevo la calculadora y repite la operación. Viva el nivel E.S.O.
La cuestión es que acabamos desternillados de la risa, no podíamos aguantarnos. Y la mujer, que a pesar de ser un chiflada, tenía buen fondo, no se lo tomo a mal: "Que bien os lo pasáis, ¿eh? Que divertido es comprar muebles aquí, ¿verdad?". Una crack, en serio. Parecía que en cualquier momento iba a sacar un machete de debajo de la mesa y a despedazarte mientras cantaba algún tipo de nana con sonrisa psicópata, pero una crack.
Dentro de lo que cabe estoy tranquila. Vamos mirando muebles de IKEA, empaquetando lo que podemos, mirando las altas y bajas correspondientes a cada piso, hablando con el banco, tomando medidas... La verdad es que como lo llevamos gestionando todo desde hace un par de meses, no se nos está haciendo tan cuesta arriba. Un paso tras otro y además tres semanas de mudanzas antes de tener que dejar el piso de alquiler, así que todo tendría que ir bien y en plazo.
Estamos mirando muebles de comedor, ya que los que tenemos ni siquiera los escogimos nosotros si no que nos los dieron y, aunque no están mal, no son los que nosotros hubiéramos escogido. Así que el otro día nos plantamos en una tienda cutresalchichera para que nos hicieran un presupuesto, más que nada para hacernos una idea de lo que podíamos esperar. Lo mejor de la visita: la mujer que nos atendió. Incontinencia verbal mezclada con tono "vivo en los países de yupi" más loca de los gatos. Que yo tengo gato, pero esta mujer... Perlitas que nos dejó:
"Mi Harry (uno de los gatos) está muy gordo, 9 kilos que pesa. Pues el veterinario lo puso a dieta y el primer día de la nueva comida, Harry me miró mal, pero al segundo ¡me atacó! así que le puse la comida de siempre y le dije "así revientes". En cambio, su hermano, el Potter, era un angelito" (nótese el ingenio a la hora de bautizar a sus amigos felinos, tan solo por los nombres me cayó bien)
"Cuando cogí a mi Harry era muy pequeñito y un día le puse mucha comida, me descuidé. Pues se lo zampó todo y cuando volví a casa lo encontré todo despanzurrado y como una alfombra, que ni moverse podía, con toda la barriga hinchada. Y mi padre, que es cordobés, me salta "uy, ese bisho no paza de hoy" Marc comienza a reírse en plan bestia, a carcajada limpia. Y yo casi puedo jurar que tras la máscara de dulzura espeluznante que mantenía la tía estaba localizando mentalmente el cuchillo de carnicero. Brrrrrrr.
"Mis muebles son blancos pero todos de la marca Kelme por culpa de lo guarros que son mis gatos"
"Dos metros cuarenta de armario no es muy alto, además vosotros seguro que llegáis. En cambio, mi amiga Eva, que es muy enana, no llega a ningún sitio, así que le regalé un taburete para que llegara a los muebles. Y la tía me dice "que cabrona que eres" pero es que yo los regalos los hago útiles y eso le hacía falta"
Bonus track: para demostrarnos sus dotes matemáticas... "Metro sesenta más cuarenta centímetros... dos metros diez" ¿Lo cualo? "Querrás decir dos metros, ¿no?" "Ammm... espera" Coge de nuevo la calculadora y repite la operación. Viva el nivel E.S.O.
La cuestión es que acabamos desternillados de la risa, no podíamos aguantarnos. Y la mujer, que a pesar de ser un chiflada, tenía buen fondo, no se lo tomo a mal: "Que bien os lo pasáis, ¿eh? Que divertido es comprar muebles aquí, ¿verdad?". Una crack, en serio. Parecía que en cualquier momento iba a sacar un machete de debajo de la mesa y a despedazarte mientras cantaba algún tipo de nana con sonrisa psicópata, pero una crack.
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