"Leches". Mi cabeza ya comienza a ponerse en funcionamiento y a generar imágenes bizarras. "¿Las mastica? ¿Cómo le puede dar tiempo a masticarlas? Y, si no las mastica, ¿qué hace? ¿Se las traga enteras?" Total, que ante tanta duda existencial, tengo que preguntárselo:
- ¿Y qué haces, las engulles como un pavo?
Vale. La pregunta tiene narices y es normal que la chica se quedara con la boca abierta mientras el resto se desternillaba de la risa. Lo peor de todo es que lo preguntaba en serio, que era una duda que tenía. No lo hacía para tomarle el pelo ni nada de eso.
- Es que si no, ¿qué haces? ¿Las vas acumulando en la boca hasta parecer un hámster?
Y ésta quizás ya llevaba un poco más de mala leche. Pero la justa y necesaria.
A raíz de cosas como esta me he dado cuenta de que cuando cojo confianza me paso un poco. Por ejemplo, Marc tiene unos jerseys del Springfield que le han hecho algo de bolas con apenas dos años. Un amigo le comenta:
- Ese jersey es del Springfield, ¿verdad? Lo compraste hace un par de años... Es que yo tengo uno igual que me compré este año y ya se ve que están pensados para que duren solo un año, son muy malos...
- Traducción- añadí-: llevas el jersey hecho una mierda.
Reconoced que algo de razón tenía, ¿verdad?
La cuestión es que me he dado cuenta de que muchas veces abuso de la confianza de la gente, pensando que tienen todos el mismo sentido del humor que yo, o la misma capacidad para aceptar según que comentarios. Así que me he hecho un propósito de año nuevo:
Voy a intentar no ser tan arpía.
A ver como me va...
Editado: Por cierto, gracias a Mary Lovecraft por el premio :) Nena, a mí también me encanta tu blog (y más aún ahora que sé que eres sevillana, que arte)
